El Fortín acordó un encuentro durante el parate, contemplado en la venta de Tobías Andrada. Según El Intransigente, el partido busca reducir la carga impositiva sobre parte de la operación y le permitirá al equipo de Guillermo sumar minutos antes de volver a competir.

Para Vélez, el parate también puede servir para sacar provecho dentro y fuera de la cancha. El Fortín acordó disputar un amistoso ante River que forma parte de la transferencia de Tobías Andrada y combina un objetivo económico con la posibilidad de mantener el ritmo del plantel.

Según informó El Intransigente, el encuentro fue incluido en la negociación para que una parte del dinero pactado no quede alcanzada por determinados impuestos. Ese sería el beneficio económico del acuerdo, aunque la información publicada no detalla qué monto se destinaría al amistoso ni cuánto representaría el ahorro para Vélez.

La transferencia de Andrada se concretó, de acuerdo con esa misma fuente, por una cifra cercana a los 8 millones de dólares por el 80% de su ficha. El compromiso entre ambos clubes quedó incorporado como una de las condiciones de la operación.

En lo deportivo, el partido aparece como una oportunidad para que Guillermo Barros Schelotto mantenga al equipo en actividad durante la interrupción del calendario. Sumar rodaje, probar variantes y darles minutos a quienes vienen jugando menos son algunas de las posibilidades que ofrece un encuentro de estas características.

Para un Fortín que quiere seguir peleando arriba, aprovechar el descanso también significa trabajar en lo que falta corregir. El amistoso puede darle al cuerpo técnico una prueba para ajustar el funcionamiento antes del regreso a la competencia oficial.

La fecha todavía no fue informada. Por ahora, lo concreto es que el encuentro está contemplado en el acuerdo por Andrada. Desde nuestro lado, el interés está claro: que la operación le rinda al club y que el equipo aproveche esos minutos para volver mejor.

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