El paraguayo atraviesa un gran presente y fue decisivo con un doblete en el 3-2 ante Tigre. Su gol sobre la hora desató el desahogo en el Amalfitani y nos dejó una imagen para guardar: el festejo con Rodrigo Aliendro.
Hay goles que se gritan con toda la bronca acumulada. El segundo de Ronaldo Martínez ante Tigre fue uno de esos. Veníamos de sufrir el 2-2, quedaba poco y parecía que otra vez se nos escapaban dos puntos. Pero el paraguayo apareció para devolvernos la alegría y confirmar su gran momento: cuatro goles en cuatro partidos.
Ronaldo había abierto la cuenta a los 14 minutos, después de un gran pase de Matías Pellegrini. Atacó el espacio y definió ante la salida de Felipe Zenobio para encaminar una noche que terminó siendo mucho más sufrida de lo que queríamos.
El grito más fuerte llegó a los 44 del complemento. Diego Valdés bajó la pelota de pecho dentro del área y el goleador resolvió de primera para poner el 3-2 definitivo. Esta vez no hubo tiempo para otro golpe: los tres puntos se quedaron en Liniers.
El festejo con Aliendro resumió lo que sentimos todos. El desahogo después del empate, la alegría de ganarlo sobre el cierre y la ilusión de seguir peleando arriba. Ronaldo lo gritó en la cancha y nosotros lo gritamos con él.
Guillermo Barros Schelotto ya había destacado su aporte después del encuentro ante Newell’s: “Todo equipo que quiere estar en la pelea siempre tiene un goleador en el plantel y él está logrando imponerse con sus goles”. Ante Tigre, el paraguayo volvió a responder.
Cuatro goles en cuatro partidos y un doblete que valió una victoria importantísima. Vélez necesita que esta racha siga. Y nosotros queremos seguir abrazándonos con cada grito suyo.








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