Con un doblete de Ronaldo Martínez y el primer gol de Juan Cruz Policella en Primera, el Fortín venció 3-2 a Tigre en Liniers. Siguió invicto, segundo en la Zona A y alcanzó a Independiente Rivadavia en lo más alto de la tabla anual, aunque quedó detrás por diferencia de gol.

Del golpe del empate al abrazo de gol en apenas tres minutos. Así nos hizo vivir el cierre este Vélez, que tuvo que ganar el partido una y otra vez para quedarse con los tres puntos. Cuando el 2-2 parecía arruinar la noche, apareció Ronaldo Martínez y desató la locura en el Amalfitani. ¡Qué manera de sufrir y de festejar, Fortín!

El equipo de Guillermo Barros Schelotto tomó la iniciativa desde el arranque. Con Rodrigo Aliendro y Lucas Robertone activos en el medio, fue acercándose al arco visitante hasta encontrar la ventaja a los 14 minutos: Matías Pellegrini filtró una gran pelota y Ronaldo definió ante la salida de Felipe Zenobio para poner el 1-0.

Vélez tuvo oportunidades para sacar una diferencia mayor, pero le faltó concretarlas. En el comienzo del complemento, Zenobio respondió ante Policella, Robertone y Martínez. Y en el fútbol, dejar pasar tantas chances puede costar caro: Tigre encontró el empate con Ignacio Russo después de una acción que tuvo las intervenciones de Gonzalo Martínez y Jabes Saralegui.

Había que empezar de nuevo. Y entonces llegó un momento que Juan Cruz Policella no se va a olvidar jamás. A los 21 minutos del segundo tiempo, Joaquín García desbordó por derecha y mandó el centro atrás. El pibe controló y sacó un derechazo al primer palo para devolvernos la ventaja. Primer gol en Primera, con 17 años y frente a nuestra gente. Otro orgullo de La FáVrica.

Pero la noche todavía tenía más sufrimiento. Tigre fue a buscarlo y Tomás Marchiori sostuvo el resultado con atajadas importantes. Hasta que, a los 41 minutos, Jerónimo Dómina aprovechó una desinteligencia defensiva y puso el 2-2. Otra vez la bronca de ver cómo se escapaba un partido que habíamos tenido en nuestras manos.

Este Vélez, sin embargo, no se conformó. A los 44, Diego Valdés, de regreso tras su lesión, bajó una pelota de pecho dentro del área y Ronaldo la agarró de primera. Gol. Desahogo. El Amalfitani entero gritando un triunfo que unos minutos antes parecía irse.

La victoria dejó al Fortín con 20 puntos, cinco triunfos y cinco empates, segundo en la Zona A, a dos unidades de Instituto. En la tabla anual llegó a las 48 unidades de Independiente Rivadavia, que al cierre de esa jornada tenía un partido menos y ventaja por diferencia de gol.

Hay cosas para corregir: no podemos sufrir tanto cada vez que tenemos un partido encaminado. Pero también hay un equipo que juega, que encuentra respuestas en sus pibes y que fue por el triunfo después de recibir un golpe durísimo. Esta vez, el grito del final fue nuestro. ¡Vamos, Vélez querido!

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